lunes, 15 de mayo de 2017

Saqsaywaman - Uros - Cusipata 83 Km






Saqsaywaman 3600 m

En el Noroeste de Cuzco, en una de las laderas  de montañas que la rodean, se encuentra  la Fortaleza Santuario de Saqsaywaman (del aimara saqsaw waman, lugar donde se sacia el halcón)
Se comenzó a construir durante el gobierno de Pachacútec, en el siglo XV; sin embargo, fue Huayna Cápac quien le dio el toque final en el siglo XVI.

Cuando en 1533 los españoles llegaron a Cuzco con Pizarro a la cabeza , se quedaron maravillados de que hubieran sido  capaces de mover y tallar piedras tan grandiosas (200 toneladas algunas). Sobre todo porque no conocían las poleas, el hierro ni la rueda. Pensaron que era una fortaleza al estar en tres niveles amurallados.

Llegué allí bastante temprano, ya que nada más ver Saqsaywaman retomaría mi periplo ciclista en dirección al Lago Titicaca.
Tome un taxi para recorrer los 2 Km que me separaban del santuario fortaleza de Saqsaywaman, situado en lo alto de la ladera de la montaña.
No había nadie cuando llegué. Después de un rato esperando vino la taquillera y compré mi ticket .
Allí estaba yo, las piedras gigantescas de 200 toneladas y nadie más. Bueno casi nadie. Resulta que por el recinto pastan alegremente un rebaño de Alpacas Suri.
Estuve disfrutando de mi soledad con este gran santuario. Toqué y recorrí los enormes muros de piedra por sus diferentes niveles. Hice fotos y vídeos de las alpacas y los muros.
Estas últimas embellecían el lugar ya de por si precioso. Algunos turistas empezaron a llegar. Apenas unos 10 en todo el tiempo que estuve.
No es lo mismo ver fotos que estar allí. El conjunto de piedras es realmente espectacular.






Bajé andando hacia la Plaza de Armas, sólo había que dejarse caer. Una jauría de perros estaba en medio de la carretera de bajada y ladraban envalentonados. Cogí un palo y con movimientos enérgicos pasé con cierto respeto. Amagaron con venir hacia mi pero lance una piedra a la vez que alce una vez más mi palo. Después de esto se quedaron en amenazas sus ladridos y carreras.
Un poco más abajo hice alguna foto más  de la Plaza de Armas  a vista de pájaro desde esta ladera. Antes había hecho alguna desde el mismo mirador de  Saqsaywaman.

Tuve tiempo de asomarme al precioso  patio del Paraninfo de la Universidad Nacional de San Antonio Abab, en plena plaza de Armas. También me asome a la Iglesia de la Compañía de Jesús.

Llegue al hotel, recogí mis cosas y partí rumbo al Lago Titicaca. Tardaría unos días en llegar y me esperaban buenas aventuras antes de llegar.

Fui saliendo poco a poco de la preciosa ciudad de Cuzco. Pedaleaba contento  y con ganas. Tres días sin tocar la bicicleta eran muchos , cuando uno estaba habitualmente 12 horas al día encima de ella. Era un día soleado y fantástico y recuerdo que mi alegría era enorme. En realidad había disfrutado mucho en Cuzco y Machu Picchu, pero echaba mucho de menos perderme por las montañas y valles del Perú. Pasar por pueblos pequeños con gentes majas cuyo carácter  rural les hacía más sencillos en el trato y en el alma.
Sabía que en alguno de los pueblos posteriores a Cuzco eran especialistas en el asado del Cuy, un mamífero roedor que se cría en varias regiones de América del Sur, entre ellas Ecuador, Colombia, Bolivia y Perú. Es un plato exquisito que también se preparaba en Cuzco, pero que con los trajines de idas y venidas no tuve oportunidad de probar.
Tenía tantas energías en ese momento que no pararía a tomarme un asado en uno de esos pueblos, cuya especialidad era el asado del cuy. Lo dejaría para Puno, en cuya población  también se preparaba deliciosamente.






































Fui dejando atrás las poblaciones de Huasao, Choquepata, Oropesa, Huarcapay, Pucara. A la salida de este último mientras me dirigía a una panadería me encontré con dos cicloturistas. Formaban una pareja muy unida . Él era un empresario australiano al que esperaría toda su familia en Santiago de Chile para Navidades. Ella era estadounidense y había perdido a su marido tiempo atrás.
Estuve haciendo algunos Kilómetros con ellos. Él era un cicloturista de muchísimo alcance , ya que había recorrido diferentes continentes en bicicleta. hablaba bastante bien el español. Su ritmo en la bicicleta era más tranquilo, también su ritmo vital. No tenían prisa. un día hacían 50 Km y otros más o incluso nada. Después de todo estábamos en Julio y hasta Navidades no les esperaban en Santiago de Chile.
Mi periplo de un mes no permitía esa quietud y me veía obligado a avanzar, para ver y llegar... Sentía envidia de todos los cicloturistas que iba encontrando con recorridos larguísimos. Es otra manera de vivir.
Entre los  cicloturistas de largo recorrido que me encontré; recuerdo una pareja de  japoneses que llevaban 7 años en un viaje apasionante y sin fin desde Ushuaia a Alaska. Tres jóvenes franceses, camarero, licenciado aeronáutico y  un estudiante de no se que). Dos chavales argentinos que me invitaron a comer en medio del altiplano Peruano de los que recuerdo una sobremesa auténticamente divertida. Una pareja  holandesa que llevaban dos años cruzando toda Latinoamérica hasta Estados Unidos.
También me crucé con  dos viajeros solitarios como yo, curiosamente las dos mujeres, una austriaca y una francesa medio periodista medio huida de un desaire de amoroso. Un Belga jubilado de 42 años y su novia al que se les había unido un Estadounidense de 19. .. Miles de historias alucinantes. Todas de largo recorrido comparadas con mi modesta incursión de un mes, pero para mi como si fueran mil años de sensaciones.
Comí , hablé, respiré, contemplé, me emocioné.  Sentí, sentí, sentí. Sentí como nunca que estaba vivo en aquel viaje.

Después de tomarnos una foto juntos, nos despedimos. En las millas que compartimos no dejó de sorprenderme el australiano. Tenía hasta un equipo de música que sonaba a todo volumen mientras pedaleábamos.























Ya en solitario pasé por Urcos, un pueblo situado a 47 Km de Cuzco. Era un pueblo de paso, pero
no tuve más remedio que parar. Varias mujeres con sus trajes típicos de los Andes estaban sentadas en el suelo en una de las aceras. El espectáculo multicolor era extraordinario: con sus polleras (faldas) coloridas e hinchadas y sus sombreros  de ala sobrecargada con flecos coloridísimos.

Aquí vestían así, pero en otras zonas variaban los sombreros los ponchos o las polleras. La variedad era asombrosa y preciosa, era su ropa de diario.
Hice unas cuantas fotos ante las risas de las mujeres. Comprobé que en el mercado callejero de al lado había más mujeres comprando con esos trajes
Los trajes de Los Andes se caracterizan por el colorido de sus polleras o “melkkhay ( faldas con diferentes capas dentro) y sus ponchos, sobre todo en los departamentos de Arequipa, Cusco, Cajamarca, Ayacucho y Puno. Aunque varían entre ellos, todos están fabricados con lana de vicuña o algún hermano de la familia Camelidae. Toda la ropa es casera ya que los peruanos son unos excelentes artesanos. Llama la atención también la geometría de sus bordados y sus llamativos y preciosos colores.
Otra curiosidad es que hombres y mujeres usan un calzado llamado ajotas, realizados con neumáticos reciclados.


Después de un buen rato observando y conversando con las gentes del mercadillo, decidí reanudar mi recorrido. Antes compré una buena cantidad de fruta fresca que allí abundaba.






























Ese día recorrí 83 Km . Llegué hasta la población de Cusipata. Planté la tienda en un bosque de eucaliptus dos Kilómetros más allá de esta población. Necesitaba sentirme al aire libre, fuera de la civilización y el gentío, volver a ver el cielo estrellado y limpio.
Cuando intente poner la tienda, apenas pude clavar una pica, ya que el sitio elegido mezclaba tierra arcillosa con muchísimas piedras. Encima mis picas eran de aluminio, que eran las originales de mi pequeña tienda de dos plazas. Yo tenía otra tienda de 4-5 plazas en mi casa, pero era excesivamente grande para mi sólo. Las picas de esta, eran fuertes y de hierro. Pero las  de esta pequeña tienda habían resultado  buenas en terreno fácil, en cuanto hubo un problema como terreno duro y pedregoso, se doblaban y rompían con facilidad. Qué error no meter en mi equipaje las picas buenas!
Al día siguiente lo solucioné en la ferretería de un pueblo, donde compré unos cuantos  clavos de acero de  12 cm y 6 mm de diámetro. Pero ese día monte la tienda como pude, atando los vientos a piedras y troncos.

Apenas me metí en el saco  caí en un profundo sueño entre pensamientos sobre mi recorrido del día siguiente.
Pretendía ir hasta la laguna de Sibinacocha y ver el glaciar Quelccaya.





domingo, 7 de mayo de 2017

Machu Picchu



Esa primera noche en Cuzco, cené pollo con patatas en una tasca céntrica con una buena cerveza cuzqueña de 800 cc. Mientras cenaba pensaba en el itinerario para ir a Aguas Calientes (Machu Picchu pueblo) desde donde se sube en autobús o andando a las ruinas de Machu Picchu. Después de todo quería ir al día siguiente a ver las ruinas Incas. 
En realidad hay varias maneras de ir, siendo muy variado el precio y duración según uno elija.

Lo primero que hay que decir es que no existe una carretera para ir a Machu Picchu, por lo que la única manera de ir es en tren o andando.






MANERAS DE IR A AGUAS CALIENTES O MACHU PICCHU PUEBLO


- En Tren

Antes de nada decir que Ollantaytambo se encuentra a  72 Km de Cuzco. El tren es la opción más sencilla pero también la más cara desde Cuzco y desde Ollantaytambo

- Tren desde Cuzco a Machu Picchu 

La salida se hace desde el pueblo de Poroy (Cusco). Se encuentra a 3.673 metros de atitud y a 20 minutos de Cuzco. El trayecto dura unas 4 horas hasta  Machu Picchu.


- Tren con salida desde la estación de  Urubamba (Ollantaytambo)  a Machu Picchu. El trayecto dura unas  3 horas. 


- Salida del Valle Sagrado (Ollantaytambo) a  Machu Picchu . 2 horas de trayecto.
Perú Rail ofrece varios trayectos desde Cuzco  y Ollantaytambo . Los precios más baratos, por trayecto, rondan los 80 euros en temporada alta y los 50 euros en el caso de salir desde el Valle Sagrado.  Inca Rail sólo ofrece servicios desde Ollantaytambo y los precios más económicos rondan los 50 euros por trayecto.










2 - Andando: Camino del Inca (Inca Trail)

43 kilómetros hay desde Piscacucho (punto de partida) al Templo Sagrado. Se suele realizar en un trekking que dura entre dos y cuatro noches. Son bastante caros y hay que reservar con mucha antelación, al ser plazas limitadas (máximo 500 personas día). Además es obligatorio realizar el camino con un guía autorizado. Precios entre 450 a 600 dolares por persona (todo incluido)  a día de hoy (2017.

Se llega hasta la fantástica  ciudadela perdida de los incas. El camino es muy bonito.


3 - Bus, taxi y andando desde el pueblo de Santa María: parte en bus y taxi y parte a  pie.

Lo primero es acudir a la calle Antonio Lorena de Cuzco y buscar el Paradero de buses a Corca. Desde allí parten los autobuses que van camino de Quillabamba. Hay que pedir pasaje hasta Santa María (4 horas) y cuesta el equivalente a unos 4 euros. En Santa María se te ofrecen multitud de taxis en dirección a la  Central Hidroeléctrica ( tres euros).. Otra alternativa  es tomar, desde Cuzco, una coche colectivo que va directamente a la  Estación Hidroeléctrica. Estos autos  paran también en la calle Antonio Lorena y el coste es de unos 15 euros.

También salen autobuses a Santa María desde la Terminal de buses de la Avenida Grau

Desde la Central Hidroeléctrica   a  Aguas Calientes se camina de 2 a 4 según condición individual por un sendero paralelo a las vías del tren entre una gran espesura arbórea.


4 - Recorriendo a pie los 40 kilómetros de vía desde Ollantaytambo a Aguas calientes.

No es frecuente pero alguno se embarca en esta aventura


5 - En coche colectivo hasta Ollantaytambo ( se toma en calle pavitos por 4 dólares). En Ollantaytambo se compra el billete a Aguas Calientes en la estación de tren. 


Una vez en Machu Picchu pueblo o Aguas Calientes hay que sacar el ticket para ver Machu Picchu propiamente dicho en las oficinas del pueblo (56 euros a día de hoy) para extranjeros.

Toca madrugar al día siguiente para tomar un autobús (30 minutos y 24 dólares subida y bajada actualmente) hasta las mismas puertas de la ciudadela de los Incas o subir a pie (unas 2 horas).



 















































"Desperté" de mi profundos pensamientos sobre itinerarios cuando el camarero me trajo la cuenta.
De vuelta a la plaza de Amas recordé como había estado mirando Internet antes de realizar este viaje para ver las diferentes posibilidades, pero comprobé que las alternativas al tren no eran muy rápidas. 
Mi viaje cicloturista era de 31 días y debería seleccionar muy bien en que invertir tiempo y en que no.

El Camino del Inca de 4 días  era fascinante pero yo no tenía tiempo para tanto. Cuando planeé este viaje sopesé entre realizar el camino del inca o estar 5 días en el Amazonas. La última opción fue la elegida.

También descarté opción de ir hasta el pueblo de Santa María y seguir el río Urubamba siguiendo un bonito camino pero perdiendo algún día.

Además después de mis enormes esfuerzos subiendo y bajando Los Andes en bicicleta no me venía mal un descanso y viajar cómodamente.
Así que si podía hacerlo en un día mejor. Después de todo bastantes rutas y caminos llevaba ya recorridos.

En la misma Plaza de Armas, en unos soportales justo en frente de la Catedral intenté contratar mi visita a Machu Pichu con una agencia. En principio quería un billete  de tren desde Ollantaytambo a Aguas Calientes o Cuzco Aguas calientes.  Me dijeron que no había billetes en tren para el lunes 15 de julio en ninguno de los trayectos.  Llamaron varias veces pero al parecer no había nada que hacer, estaban agotados los billetes, me dijeron en un primer momento. Luego que  no se podía reservar y no funcionaba el teléfono.

Me ofrecieron otra posibilidad: No recuerdo el precio pero era bastante más que realizarlo por mi cuenta.  A cambio no sólo veríamos Machu Picchu sino también las ruinas de Pisac, las de  Ollantaytambo. No recuerdo si era en un día o dos. Y no lo recuerdo porque al final no viaje con ellos.

Yo quería hacer la visita a Machu Picchu al día siguiente, así que acepte la oferta de la agencia de unirme a un grupo pequeño que iban a realizar ese pequeño circuito.
Pero a la mañana siguiente  a las 8:00 de la mañana, hora en que habíamos quedado, resulta que lo planificado se iba al traste. Tendría que esperar un día mas ya que por algún motivo la salida no se hacía.

Así que les exigí que me devolvieran el dinero y la verdad es que me lo devolvieron sin problemas.

Me molesto ese cambio de planes de ultima hora con el acuerdo cerrado y todo pagado, y sobre todo que me aseguraran que no había billetes de tren de Ollantaytambo a aguas calientes, cuando la realidad es que había billetes de tren de sobra, como comprobé después. 












Con el dinero en mano no perdí ni un minuto y me fui a uno de esos coches colectivos (minibans) que salen de Cuzco hacia Ollantaytambo  (72 KM) por 4 dolares desde la calle  Pavitos. Me planté en Ollantaytambo  y no tuve ningún problema para conseguir mi billete a Aguas Calientes (Machu Pichu pueblo). Creo recordar que salía sobre las 13 horas. Comí algo en la estación de Ollantaytambo y 30 minutos después salía mi tren.
Me salió  entonces (2013) por unos 45 euros por trayecto. Elegí el tren Expedition que era lo más barato. Pero con asientos grandes y cómodos, calefacción , aire acondicionado  y sobre todo unas formidables ventanas panorámicas en el techo.

Todos estos papeleos se pueden reservar en Internet sin problema, pero uno de los problemas de hacer cicloturismo es no saber en que fecha llegas a los sitios. Así que no podía reservar nada con antelación.

El viaje en el tren panorámico  fue precioso. Los 40 km desde Ollantaytambo a Aguas Calientes estaban repletos de una selva montañosa esplendorosa. Se veía también el precioso Nevado Verónica de 5682 m.
Fueron  casi dos horas de emocionante viaje. El tren iba casi lleno de turistas de diferentes países, ilusionados por ver la ciudad inca de Machu Picchu.

Nada más dejar el tren, uno se da cuenta de que Aguas Calientes o Machu Picchu pueblo es relativamente pequeño, pero esta enclavado entre grandes montañas verticales. Una especie de cañón en cuyo fondo se encuentra el río Urubamba  que a u vez divide el pueblo en dos.
Es un pueblo con una  pendiente  grande. por lo que moverse requiere andar subiendo y bajando. Lleno de tiendas, hoteles, restaurantes y tenderetes llenos de recuerdos. No deja de ser un pueblo precioso.

Me dirigí a las oficinas situadas en la coqueta plazacita de Armas, para comprar mi billete que me daría acceso a Machu Picchu incluida la Puerta del Sol en la parte alta de dicha montaña . Sólo había entradas para ver esta parte, para Huayna Picchu debía haberlo sacado antes por Internet, ya que por su idiosincrasia y cupo de personas no suele haber entradas en  el día en temporada alta.
Esto ya lo sabía de antemano, ya que al no saber cuando llegaría a Machu Picchu no podía adquirir los billetes de antemano. Mi libertad en el viaje me vetaba algunas cosas, pero aún así merecía la pena.
Además había muchísimo que ver.












Después de comprar el ticket para Machu Picchu busqué un alojamiento. Escogí uno tipo medio en la parte baja del pueblo. Deje los pocos bultos que llevaba y me dispuse a recorrer el pueblo.
Curiosamente ese día era 15 de julio, donde se celebra en diferentes zonas de Cusco la festividad de la Virgen del Carmen. Y por lo visto también en Aguas Calientes. Había gran cantidad de comparsas disfrazadas con trajes muy llamativos, con sus  diferentes cánticos, algunos de ellos dedicados a la Mamacha Carmen. Diferentes repiques de campanadas y bailes con vestidos regionales en la Plaza de Armas. Suele celebrase en tres días, 15, 16 y 17. Misa, música, danza y mucha Fé. Así que estaba de suerte y aquello estaba más animado que nunca.

Decidí ir a la parte alta del pueblo siguiendo la cuesta-escalera principal. Llega un momento en el cual se acaban las casas y empiezan las famosas piscinas de  termas, donde los turistas toman un baño con un refresco en la mano al lado el río Urubamba. Todo ello encajonado en un bello cañón de frondosa vegetación.
No me apetecía pararme a disfrutar de esas termas. Tenía más ganas de abrir los ojos y observar las fiestas, la gente sus costumbres. Tiré algunas fotos y cené en unos espaguetis a la boloñesa en restaurante que encontré un poco más abajo.

Anduve de nuevo por la parte baja del pueblo, más bailes, desfiles y cánticos.

Ya de noche estuve en la otra orilla del río Urubamba donde hay muchos puestos de ropa típica andina y toda clase de regalos y recuerdos. Me fui alejando del río y encontré algunas tiendas de comestibles e incluso un pequeño supermercado donde compré algunas viandas y bebidas para comer al día siguiente en la visita a Machu Picchu y para  la noche, por si me entraba el hambre atrasada que llevaba por mi desgaste cicloturista. Un poco más allá había un estupendo campo de fútbol de hierba artificial encajonado entre las casas y las montañas. Los chavales entrenaban a esas horas.

Di alguna vuelta más por el pueblo y me fui a dormir. Bueno esto último es un decir. ya que creo recordar que las campanadas y comparsas con sus cánticos sin fin estuvieron en danza hasta la 3 de la madrugada. Todo a un volumen monstruoso y en un hotel poco insonorizado. Encima al día siguiente tenía que estar a las 5:30 en la parada del autobús. Conclusión no pegue ojo. Pero bueno llevaba dos días sin pedalear y mi desgaste había disminuido mucho. Así que no me sentí excesivamente cansado cuando me levante a las 4:45.













RUINAS DE  MACHU PICCHU

Una cola la guiris para coger el primer autobús, yo entre ellos. Había varios autobuses en fila india y se iban llenando sucesivamente.
Pronto estuvimos en marcha y subiendo las sucesivas curvas hacia las ruinas  de Machu Picchu. Vi muchos frontales iluminados a los lados del camino, pertenecientes a los que querían subir andando hasta las mismas puertas de la ciudadela Inca. Esta opción no la barajé ya que una vez allí habría que moverse mucho para poder ver bastante y no estaba de mas ahorrar energía. Además llegar antes significaba estar solo en algunas zonas antes de que aquello empezara a llenarse de gente. Aunque aquello es tan grande que nunca parece saturado.

Llegamos y tuvimos que esperar a que nos abrieran las puertas. Una vez dentro seguí el camino de la izquierda y fui subiendo poco a poco la ladera de las terrazas agrarias y hacia la zona de plataforma ceremonial para ver la perspectiva de Machu Picchu que suele aparecer en la fotos con la ruinas y Hayna Picchu al fondo. Me senté y estuve 25 minutos observando en silencio y absolutamente solo ya que había subido bastante rápido. Había puesto el trípode y la cámara con un disparador automático para hacer un time-lapse de 20 minutos. Así que mientras la cámara hacía su trabajo, observaba aquel día que en principio era nublado y pensaba sobre la ciudadela de Machu Picchu.

Machu Picchu (montaña vieja en quechua) situada a 2500 metros de altura, fue construida por Pachacútec, el más grande  de los emperadores incas, sobre el año 1450.

La ciudadela tiene aproximadamente 200 edificios construidos bajo orientaciones condicionadas por fenómenos  y solsticios.
Se cree que fue el refugio de las ñustas o vírgenes del sol, las princesas  del imperio  fueron escogidas entre las mejores familias de la nobleza inca. 
La población de la ciudadela nunca superó los 1000 habitantes y estaba  formada por nobles, sacerdotes y las propias mujeres.






















Desperté de mis pensamientos al escuchar los primeros turistas que también llegaban a mi posición. En ese momento estaba abrigado hasta las cejas. Entre que era tempranísimo, hacía algo de frio y yo debía haber perdido uno 8 kilos en mi periplo ciclista por los Andes, parecía que estaba más destemplado de la cuenta. Allí estaba con mi pantalón de trekking, un pantalón chubasquero encima, camiseta, sudadera, abrigo y guantes. Pero bueno, estaba a gusto.

Luego me moví por toda la ladera hasta explorarla entera. Incluso un camino me llevo hasta un antiguo camino Inca que estaba bloqueado por maderas. Descubrí porque lo estaba, ya que 70 metros más allá aparecía un puente Inca formado por troncos de madera sobre piedras apiladas y con  una exposición a un precipicio bastante seria. No pude evitar la tentación de pasar por él con cuidado y hacer algunas fotos y vídeos.

Volví sobre mis pasos y estuve intentando diferenciar desde esa ladera alta las diferentes zonas de la parte baja de  la ciudadela y que posteriormente visitaría . Se distinguía claramente la zona agraria de al urbana y la de las canteras, el Templo del Sol y el de las Tres Ventanas.  Se diferenciaban por su mayor tamaño con respecto a las otras ruinas.

Antes de bajar a verlas quise hacer la subida hasta la puerta del Sol o Inti Punku, que esta justo en la parte más alta de la Montaña de Machu Picchu propiamente dicha. Hay que subir unos 40minutos , para mi 15. Una vez arriba ves la entrada antigua a Machu Picchu. Todo aquel que venía a Machu Picchu tenía que entrar por esta puerta. Desde aquí las vistas son espectaculares. No subiría a Hayna Pichhu pero si a Machhu Pichhu. Curiosamente casi nadie sube a la propia montaña de Machu Pichhu, entre otras cosas por requiere un esfuerzo añadido al que hay que hacer para recorrer casi todo el recinto de la ciudadela.

Baje de nuevo para ver de cerca las ruinas, ya con más gente.

Anduve primero admirando las sucesivas terrazas agrícolas. El Templo del Cóndor fue mi siguiente visita. Luego siguieron las fuentes, el Patio Central y el conjunto de las Tres Puertas.

Continué con el Templo del Sol y el de las Tres Ventanas donde vi la escultura de Intihuatana. Intihuatana es un término quechua  que significa "donde se ata" (o amarra) el sol  (inti)", y se cree que servía como calendario astronómico para definir las estaciones según la sombra del sol en la base de esa piedra.

Terminé mi visita con el Templo Real y admirando las diferentes llamas que dormitaban al sol de las terrazas. A esa hora ya llevaba bastante tiempo en manga corta porque el sol apretaba bastante y además uno no para de moverse.

La verdad es que su conjunto de ruinas son únicas , pero lo mas increíbles es donde están enclavadas. Después de muchas horas por allí incluida mi pausa para tomarme el bocata y algo de fruta mientras disparaba fotos, decidí subir una vez más hacia la zona de la Plataforma Ceremonial y tirar algunas fotos panorámicas más. Para mi era el lugar con mejores vistas después de la Puerta del Sol.

Con un maravilloso buen sabor de boca tome el autobús a Aguas Calientes, no sin antes pasar por las oficinas para que me pusieran un sello de Machu Picchu en el pasaporte. Algo verdaderamente inaudito y fantástico.

Esa mista tarde tomaría el tren de vuelta a Ollayatantambo. No pensaba quedarme en Aguas Calientes cuando ya había visto Macchu Picchu. Cada día era importante para mi.
Anduve por el pueblo antes de que saliera mi tren. Otra vez en la Plaza de Armas y sus pequeñas callejuelas.
Ahora de día, se podía apreciar mejor los detalles de la estatua de Pachacútec en el centro de la plaza. Pachacútec fue el noveno soberano del llamado Imperio histórico Inca (1438-1471). El expandió el Imperio Inca por toda Sudamérica. Mucho  más allá de las fronteras del Perú actual: hacia el Norte conquistó los reinos Chimú y de Quito, y por el Sur llegó hasta el valle de Nazca.

Curiosamente no era el hijo sucesor  de su padre Huiracocha, Pero se ganó ese derecho en su lucha contra el belicoso ejército chanca mientras que el hijo sucesor Urco  había huido del señorío. La victoria sobre los chancas hizo que Huiracocha Inca lo reconociera como su sucesor alrededor de 1438.

Anduve viendo alguna tienda de recuerdos y comprando comida antes de tomar el tren de vuelta .

A la vuelta a Ollaytantambo  y todavía con sol entrando por las ventanas panorámicas, el viaje se hizo muy agradable ya que hubo varias actuaciones musicales en el pasillo del tren. Algunas con disfraces que hacían las delicias de mayores y sobre todo niños.

Otra vez tomé coche colectivo desde Ollantaytambo a Cuzco.

Pensé que podría alejarme en bicicleta del bullicio de una gran ciudad como Cuzco si llegaba pronto. Pero tenía la bici y los bultos en el hotel y era un poco precipitado siendo relativamente tarde. Además no había dormido mucho y me encontraba cansado de no parar. Así que me quede una noche mas en Cuzco como tenía pensado desde el principio. Una noche en Cuzco otra en Aguas calientes y otra más en Cuzco.

Otro motivo para quedarme esa noche, era que quería ver por la mañana las ruinas de piedras gigantescas de Saqsaywaman.

No es que no me hubiera gustado Cuzco y Machu Picchu, de hecho me encantó. Pero echaba de menos mi vida nómada y solitaria  por las zonas rurales del Perú.


Después de ducharme salí a cenar y aproveché para darme un un masaje  de piernas que ofrecían en uno de los soportales de la plaza. A mis piernas le vinieron bien después de mis recorridos con alforjas  a través de los Andes.


Mañana me esperaba Saqsaywaman.